lunes, 30 de marzo de 2009

La zona

En sus viajes hacia el oeste de Granada en el siglo VII los árabes llegaron a un amplio y fértil valle situado en una cuenca bordeada por montañas. El lugar tenía todo lo que ellos apreciaban: buena tierra, ríos que discurrían libremente y la protección natural de las sierras. Así pues, se quedaron allí. Cautivados por su belleza, le dieron el nombre de El Valle de Lecrín (el Valle de la Alegría). Esta tierra, que fue fruto de su inspiración y sustento de sus vidas, y los diecisiete pueblos que fundaron, aún existen esperando a que Vd. los descubra.


Las cumbres nevadas de Sierra Nevada surgen airosas al este; las sierras de Albuñuelas y de los Guájares son el límite al oeste. Al sur, la Sierra de Lújar custodia el paso hacia el Mediterráneo. Entre estas montañas se extiende una tierra suave de campos ondulados, ricos en naranjos y limoneros, almendros, olivos y viñedos, encontrándose unos pueblos por los que no pasa el tiempo, donde los rebaños son conducidos por estrechas calles y una mula es aún el bien más preciado para el hombre.

Aunque anclado en lejanos tiempos, en realidad se encuentra a tan sólo 25 minutos de Granada y en dirección contraria, de la Costa Tropical . A 40 minutos puede esquiar en Sierra Nevada. En menos de una hora están los pueblos de La Alpujarra Alta. Es una situación espléndida.

Así que ¿por qué marcharse si puede encontrar tanto aquí? Se pueden dar estupendos paseos por el campo. Dar una vuelta por los huertos, visitar alguno de los castillos árabes o hacer una excursión a las montañas. Uno puede sentarse a la orilla del río y ver como pasa la vida sin prisas. O parar en una polvorienta posada, repleta de campesinos con callos en las manos, que empinan sus vasos llenos del vino local, mientras mantienen una discusión sobre cual es la mejor manera de plantar una calabaza. Como siempre, son esos pequeños detalles que nos pasan desapercibidos los que dan vida a las vacaciones. En este sentido El Valle no le decepcionará.